
El jurado del Premio Príncipe de Asturias ha decidido dar a Richard Serra el premio por su “audacia para vertebrar desde su perspectiva minimalista los espacios urbanos más significativos a escala internacional a través de obras de gran potencia visual que invitan a la reflexión y al asombro”. Yo diría, mas bien, que consigue desde el asombro, que sus obras potencien la reflexión. Y no solo eso. Logra potenciar la reflexión de temas trascendentes desde un minimalismo extremo, pero casi cálido y en ningún caso desolador.
Podemos, como siempre, disfrutar de la obra de Serra en el Museo Guggenheim de Bilbao, parte de la colección permanente. O para los que tengan suerte y estén por ahí, en el DIA Museum del estado de Nueva York, con salas reservadas únicamente a la obra de este grandísimo artista.